Tripofobia: Qué es, causas, síntomas y tratamiento

Existen muchísimas fobias que tienen una base racional sobre el miedo, bien sea por una situación traumática o por el mismo mecanismo de defensa humano. Sin embargo, cuando hablamos de tripofobia hablamos de un temor mucho más irracional, sin bases a situaciones traumáticas y que para los psicólogos sigue siendo un misterio.

Hay varias teorías de expertos en la materia, pero ninguna cuenta con suficiente fundamento para aprobarse.

¿Qué es la tripofobia?

La tripofobia es el miedo, ansiedad, asco o repulsión a patrones repetitivos, ya sea de figuras geométricas, bultos u orificios que se encuentran aglomerados.

Con regularidad, los patrones repetitivos se pueden encontrar en diferentes partes, incluyendo objetos, naturaleza e incluso la piel humana.

Cabe destacar, que esta fobia es reciente y se cree que el origen podría estar en internet en 2005 aproximadamente.

La palabra «tripo» proviene del griego «trypa» que significa agujero. Si traducimos la palabra tripofobia literalmente, estaríamos hablando de «miedo a los agujeros».

Según un estudio realizado por el psicólogo Arnold Wilkins, al menos el 16% de la población padece tripofobia. Sus estudios fueron llevados a cabo con 286 personas a las que se le mostraron imágenes de patrones repetitivos como semillas de flores de loto o panales de abejas.

Lo curioso de esta fobia, es que a diferencia de otras, esta no tiene fundamentos en estímulos amenazantes, como puede pasar con el miedo a las alturas o miedo a los espacios cerrados.

Abajo puedes ver algunas imágenes de patrones repetitivos para saber de qué estamos hablando. Recuerda, las imágenes pueden herir tu sensibilidad.

Imágenes de patrones repetitivos (dar clic para ver)

cartulinas patrones repetitivos

En los casos más extremos, la tripofobia puede afectar a los individuos al ver imágenes que para otros pueden ser normales.

tripofobia humana

Las imágenes de tripofobia humana son las más fuertes para la mayoría de internautas.

Tripofobia (Listadefobias.com)

Espuma.

Fobia a los agujeros

Panal de abejas.

Nota: La tripofobia no ha sido reconocida actualmente como una fobia. De hecho, esta no se encuentra dentro del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales.

Causas de la tripofobia

Actualmente no hay suficientes estudios que aseguren cuál es la causa real de la tripofobia. Sin embargo, existen varias hipótesis formuladas por varios especialistas en el tema. Algunas de estas hipótesis son:

Miedo natural

Aunque no lo parezca, el miedo es mucho más útil de lo que la mayoría piensa, ya que este es capaz de librarnos de situaciones peligrosas. Tal es el caso de los humanos en la antigüedad, cuando tenían que defenderse de cualquier tipo de peligros del exterior.

En base a esto Geoff Cole y Arnold Wilkins, ambos psicólogos de la Universidad de Essex, basaron su teoría en esto.

Para ellos, es posible que la evolución humana haya llevado a una detección y rechazo a aquellos animales o plantas con patrones repetitivos, ya que podría tratarse de serpientes, parásitos, infecciones o plantas venenosas.

Wilkins y Cole son referenciados como los primeros en estudiar dicha fobia. Sus estudios fueron realizados en 2013.

Como parte de la evolución humana, es posible que aún queden rastros de dicha adaptación de nuestros antepasados, lo que genera el asco al ver imágenes con patrones repetitivos.

Sugestión

Algunos psicólogos o psiquiatras como Carol Matthews, afirman que la tripofobia puede estar basada en la sugestión. Debido a que hay mucha información sobre lo que pueden causar las imágenes, entonces las personas realmente sienten escozor o asco.

Según la teoría de Matthews, esta sensación sería ignorada si la mente no estuviese «predispuesta».

Asco o Miedo

Miedo o… ¿Repugnancia?

Como explicaba al inicio del artículo, la tripofobia no es considerada una fobia real. Esto ha hecho que se lleven a cabo diversos estudios para comprobar si esto es completamente cierto.

Un estudio realizado en 2018 por Stella Lourenco, profesora de psicología asociada de la Universidad Emory, afirma que en realidad, la tripofobia no es una fobia mediante un estudio de las pupilas humanas.

Durante el estudio, Lourenco y su equipo pusieron a prueba a 85 voluntarios a una prueba en la que se les exponía a 60 imágenes de animales peligrosos como serpientes o arañas. Para medir las reacciones, se usó un examen de pupilometría.

Los resultados arrojaron que las pupilas de los participantes se dilataban (una reacción normal del miedo conocida como «respuesta de lucha o huida»).

Luego de dicho examen, se realizó otro con los mismos voluntarios, pero esta vez utilizando imágenes de patrones repetidos como panales de abejas o vainas de semillas de loto. Sin embargo, los ojos de los participantes solo se contrajeron (una reacción relacionada con el asco y desagrado).

Es decir, la tripofobia no está relacionada con el miedo, sino con el asco, desagrado o repulsión por objetos que tengan patrones repetitivos.

Síntomas de la tripofobia

A pesar de que la tripofobia no es considerada una fobia, esta presenta prácticamente los mismos síntomas que éstas. Algunos de los síntomas de la tripofobia son:

  • Temblores.
  • Taquicardia.
  • Dolores de cabeza.
  • Dificultad para respirar.
  • Asco o repulsión
  • Escozor.
  • Piel erizada.
  • Evitación de las imágenes, animales u objetos con patrones repetidos.

Los tripofóbicos podrían tomar como estímulo fóbico incluso sus recuerdos sobre los patrones repetitivos.

Cómo superar la tripofobia

A pesar de que la tripofobia no suele afectar la calidad de vida de quienes la padecen, también puede llegar a pasar. Si este es el caso, se requiere acudir a un especialista para superar la tripofobia.

La terapia de exposición, fármacos y tratamiento psicológico suelen ser la mejor combinación en los casos más severos.

Fuentes consultadas:

  • Alex Figueroba, A. F. (2019, 26 junio). ​Tripofobia (miedo a los agujeros): causas, síntomas y tratamiento. Recuperado 26 junio, 2019, de https://psicologiaymente.com/clinica/tripofobia
  • American Psychiatric Association. (1980). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-IV) (5ª ed.). Madrid, España: Panamericana.
  • R, MEGAN, & F. STELLA (2018). La pupilometría revela los fundamentos fisiológicos de la aversión a los agujeros.. Recuperado de https://peerj.com/articles/4185/?utm_source=TrendMD&utm_campaign=PeerJ_TrendMD_0&utm_medium=TrendMD
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